ENTREVISTA | Pablo Barros
"Mi padre lloró al verme debutar"
El brasileño ha sido la revelación ante el Athletic. Estrenó a la vez titularidad y camiseta blanquiazul en La Rosaleda y dejó detalles de futbolista con futuro. Delgado y técnico, apartó de un plumazo con su implicación la apariencia de fragilidad y le dio al equipo mucha agresividad en el medio campo. Y todo eso sabiendo que muchos ojos estaban pendientes el domingo de su debut con el Málaga. Compañeros, entrenadores... pero sobre todo su familia.
¿Cómo está en el día después del debut?
Ahora estoy tranquilo. Pero lo del domingo ha sido una experiencia muy bonita. En Brasil era un fiel aficionado al campeonato español, siempre lo veía por la televisión y ahora he podido estar ahí, dentro de la pantalla (risas). Para mí ha sido una gran sensación.
Para un jugador brasileño tiene que ser un momento crucial cruzar esa línea y debutar en Europa.
Desde luego. Después del partido llamé a mi padre a Brasil y no conseguía hablar porque no paraba de llorar. Estaba muy emocionado porque hace algún tiempo estaba a su lado viendo los partidos y ahora me pudo ver sobre el terreno de juego.
Tuvo que ser un acontecimiento en la casa de su familia.
Sí, todo el mundo lo vio. Mi madre me contó que mi padre no conseguía verme, porque cada vez que me enfocaban, se ponía a llorar.
¿Qué le dijo después del partido?
Me dijo que estaba orgulloso de mí, me felicitó y me dijo que hice un gran partido.
Para algunos fue una sorpresa verle en el once titular. ¿A qué cree que se debió?
Para mí también fue una sorpresa verme en la alineación. Cuando supe que jugaría, me hizo muy feliz. Pero durante la semana, la verdad es que he trabajado mucho para conseguirlo. Está claro que me puse contento, pero ahora la responsabilidad también será mayor.
¿Cuándo se entera de que va a ser de la partida?
Antes del partido. Pero tampoco me puse muy nervioso. Fue en el calentamiento, cuando vi a los aficionados, que me puse un poco nervioso. Pero en cuanto sonó el pitido inicial se me pasó porque el balón es igual que en Brasil.
¿Le impresionó entonces el ambiente de La Rosaleda?
Me encantó. Justo antes del partido, cuando estaba en el túnel de vestuarios esperando para entrar en el campo, me quedé impresionado. Miraba a las gradas, con todos esos aficionados gritando, y me daban escalofríos. Me recordó Brasil y fue una gran motivación para jugar. Lo que se siente en ese momento, no se puede pagar con dinero.
Compañeros suyos han confesado que no se esperaban un partido así por su parte.
Cuando acabó el partido le pregunté a varios jugadores cómo me habían visto. Futbolistas con experiencia como Luque, Weligton, Rossato o Calleja me dijeron que me vieron bien, tranquilo y que siguiese en la misma línea. Estaban muy contentos conmigo.
¿Qué tal se juega al lado de Miguel Ángel?
Es un jugadorazo, muy bueno. Además, me ayudó muchísimo cuando llegué aquí porque es amigo de otro amigo mío que está en Zaragoza, Ricardo Oliveira. Dentro del campo igual, me ayudó mucho, me hablaba y compensaba mis descuidos.
¿Ha podido hablar también con Oliveira después del choque, qué le dijo?
Sí, le pregunté a ver qué le pareció mi partido. Me dijo que ya me había convertido en un jugador de nivel europeo.
¿Cree que el equipo se mereció más?
Tuvimos mala suerte. Nos pasamos prácticamente todo el partido con el balón en los pies, pero no conseguimos marcar. Estoy seguro que, con paciencia, nos irán saliendo las cosas.
El Athletic es pura Primera División, ¿qué le pareció el rival que le tocó en el estreno?
Buen equipo. Juegan muy fuerte y van a por todas. Además, tienen un jugador que me encanta desde siempre, Fran Yeste. Un futbolista con toque de Brasil y cabeza de Europa. Soy admirador suyo y quería su camiseta, pero no la conseguí. A ver si en Bilbao (risas)...
¿Cómo analiza su propia actuación en el campo?
Estuve muy a gusto, los compañeros hicieron que me sintiese cómodo. Todos me ayudaron mucho, el entrenador también habló bastante conmigo y entre todos consiguieron que me lo tomase con calma.
¿Con qué jugada se queda?
Me acuerdo de una jugada en la que me robaron el balón en el área pero le cayó a Adrián, que siguió la jugada y disparó con peligro. Pero estaba más pendiente de defender bien que otra cosa.
¿Qué más se puede esperar de usted a partir de ahora?
Estoy satisfecho con mi partido, pero creo que todavía no he dado todo lo que puedo dar. Para ser el primer partido, estoy feliz, pero pienso ir a más. Era el debut y está claro que debo mejorar. Necesito tiempo para aprenderme la forma de jugar de mi equipo y la de los rivales que tendremos en la Liga. La experiencia me dará tranquilidad para jugar mejor ahora que conozco el ritmo que se lleva aquí.
Marcelino dio muy buenas referencias de usted cuando llegó y piensa confirmarlas...
Está claro. Él me ayudó mucho, me explicó cómo era el fútbol en España, diferente al de Brasil, más lento. Gracias a él, ahora tengo la oportunidad de jugar en Primera.
Y ahora Tapia ha confiado en usted.
Antonio Tapia está siendo como un padre para mí dentro del campo. Habla muchísimo conmigo y siempre me apoya. Pero Marcelino es seguramente el número uno de España y quizás del mundo.
¿Cree que ha hecho méritos para seguir en el once titular el próximo domingo?
Creo que sí, al menos esa es mi intención. Quiero conquistar mi espacio en el equipo a base de trabajo y espero conseguirlo esta semana.
No será fácil porque hay mucha competencia en su puesto y en el equipo.
No, para nada. Hay grandes compañeros que lo harían muy bien si juegan, pero pienso luchar para seguir ahí. Si hay alguna manera de poder conseguir jugar el máximo de minutos, es demostrando tu valía en los entrenamientos.
AS.com